miércoles, 30 de mayo de 2007

El vídeo de la semana (5)


No es el mejor vídeo de la historia, y seguro que no entrará en los anales del audiovisual por su montaje, pero aquí no somos "tiquis miquis" y lo que nos gusta es el fútbol, la esencia.

Pues bien, digamos que este vídeo es un recopilatorio de todas esas jugadas y goles que hemos visto 20 veces y que no nos cansaremos nunca de rememorar. Regates de Maradona, la elástica de Ronaldinho... y el golazo de Bergkamp.

¿Do you remember?

jueves, 24 de mayo de 2007

Grada Atlética: XXV Años de gloria


18 de marzo de 1998, Londres. El Atlético de Madrid se juega el pase para las semifinales de la UEFA en el campo del Aston Villa, en Birmingham. Y el destino lo quiso. Desde pequeño soñé con formar parte de una afición, la mejor de España sin lugar a dudas, el Frente Atlético. E insisto, el destino lo quiso. Juntó a la expedición de los ultras atléticos con la excursión de final de curso donde me encontraba yo.

Vestía con el chandal del Barça, como siempre, haciendo equipo por donde voy. Y ante mi se encontraba un grupo de "moles" con bufandas y banderas del Atlético, se dirigían al Villa Park. Primera toma de contacto. Alguna miradita a mi vestimenta y mucho respeto (como siempre entre estos dos grandes clubes).
Segundo capítulo, por la noche. El equipo rojiblanco se había clasificado pese a perder, y el Frente volvía al hotel contento y con camisetas del Aston Villa bajo el brazo. Mi futuro amigo Tocho se llevó el premio gordo, la camiseta de Kiko (torero).

Fue entonces cuando un patán, compañero mío de clase, se dirigió a un ultra a grito de "Hala Mandril" (él lo dijo bien) y, como no, se llevó un cate. Este chico corrió a encerrarse en el armario de su habitación, y si no llega a ser por mi, todavía estaría en Londres.
Después de esto se produjo el inicio de mi gran relación de amor al Frente y amistad con Miguel. Conocido también como "Tocho", se acercó a mi y me dijo "este chandal que llevas es del Barça". Los tenía por corbata, pero le dije que sí. Y por sorpresa mía me contestó: Força Barça!! Ni soñado.
A partir de ahí, estuvimos casi toda la noche de charla. Me explicó sus batallitas junto con Barri y otros componentes del Frente. Después nos mandamos cartas, nos llamamos y nos vemos de vez en cuando.
Hasta hoy ha llegado nuestra amistad y el Frente, que tiene tantos años como yo. Cumplió 25 el pasado domingo y no pudo celebrarlo. Aún así, en este blog sí que lo haremos. Y quien mejor para hacerle un homenaje a la mejor afición del mundo que el atlético más grande que conozco…

XXV Años de gloria


Estos 25 años de historia tan sólo se pueden resumir con dos palabras que confirman la magia de este colectivo ultra juvenil rojiblanco: fidelidad y honor.
La fidelidad por bandera, sin importar el resultado pero, eso sí, exigiendo por historia y por grandeza el honor de sabernos diferentes, de sentirnos tremendamente orgullosos del sentimiento que portamos, de nuestra particular idiosincracia, que nos hace pensar y sentir de otra manera.

Este es el mejor legado hereditario que se puede recibir, pues en las selectas minorías están las elites, ser conscientes de a dónde vamos, ser consecuentes con lo que representamos.
Hoy hablar del Atlético de Madrid, es hablar de su primera línea de combate y lealtad, el Frente Atlético. Es pensar en una grada viajera, rebelde, incansable, colorista, donde muchas generaciones de jóvenes rojiblancos han dado lo mejor de sí cada domingo; donde no se ha dudado jamás en defender con casta a quién ose ofender o mancillar el honor de nuestro club, o de nuestra Patria, aquí o allá; donde la gente se ha dejado el corazón y la garganta; donde se destapan grandes tifos coreográficos, demostrando originalidad y conciencia.
Ese fondo sur mítico del Sagrado Templo, Vicente Calderón, que huele a leyenda, a sacrificio, a orgullo, a fe, a amor infinito, a algo que tan solo unos pocos hemos tenido el privilegio de vivir y militar activamente, es el estilo de una pasión, una pasión con estilo.
Miguel Angel Marcos Bueno

Kaká


Empezó mal la temporada para Kaká. Malas noticias (casi descenso a la serie B por la implicación del Milan en el moggigate), nefasto Mundial y la utilización de su nombre, día sí día también, en las elecciones del Real Madrid.

A principio de temporada, las especulaciones sobre el presunto relevo generacional que se debía llevar a cabo en la plantilla rossonera (la que tiene una media de edad más elevada entre los grandes de Europa) eran constantes. Y los malos resultados en la Liga acrecentaban las voces críticas contra el equipo, contra Ancelotti, contra el proyecto.

Fue entonces cuando apareció Maldini, en un momento en el que el Milan vivía sumido en la mediocridad, y dijo: "A final de temporada estaremos en Atenas". Y cumplió.

Secretos inconfesables del Milan Lab o simplemente veteranía, experiencia. Pero el Milan conquistó ante el Liverpool otra Champions. Y rubricó una etapa en esta competición que empieza a adquirir la categoría de leyenda: en 2003 la ganó, en 2005 fue finalista, en 2006 fue semifinalista y en 2007 la ganó.

Y mientras Kaká, Superkaká como le llaman los hinchas milanistas, jugaba pensando siempre en sacarse el amargo recuerdo de Estambul de encima. La derrota terrible ante el Liverpool en 2005. Decidió echarse el Milan a la espalda y subir la cuesta que conducía hasta el monte más elevado de Atenas. Combinar su talento con la solidez y rocosidad propia de un equipo italiano.

Avanzaba la temporada. Y cada vez se sentía mejor. Le robó el 10 en la selección a Ronaldinho. Dio el pase a cuartos de final en la prórroga ante el Celtic. Se exhibió en Old Trafford con dos goles brillantes en la ida de las semifinales ante el Manchester United y otro en la vuelta.

Hasta llegar a Grecia, donde sin ser omnipresente en el juego de su equipo, fue fundamental en la victoria: forzó la falta del 1-0 y asistió a Inzaghi en el 2-0.

Kaká acabó la Champions como máximo goleador de la competición (10 goles). Y pudo acabar de rodillas sobre el césped saludando y dando gracias a su referente. A su obsesión. A su sentido.

Ahora que ha cambiado la que se presentaba como peor temporada en la mejor, en el Milan ya lo ha ganado todo (Liga, Champions y las dos Supercopas). Y, hoy por hoy, qué duda cabe que será el próximo Balón de Oro. Kaká, en Atenas, se elevó por encima del resto.

martes, 22 de mayo de 2007

El vídeo de la semana (4)


¿A quién os recuerda Geoger Best?

Pistas: es argentino, mide 169 centímetros y le comparan con Maradona.

http://www.youtube.com/watch?v=ltEaUSTiIZQ&mode=related&search=

lunes, 21 de mayo de 2007

¿Será demasiado tarde?


Lo primero que me vino la cabeza después del partido, de la exhibición ante el Atlético: Partidazo. Lo segundo: Aún hay opciones de ganar la Liga. Lo tercero y último: Pero, ¿será demasiado tarde?

Tuve el privilegio de pasarme el domingo viendo la maratón de partidos decisivos de la Liga. Esto es, el Deportivo-Sevilla, el Recreativo-Real Madrid y el Atlético-Barça. Ahi van algunas conclusiones sobre los tres candidatos al título:


Sevilla:

Impresionante. Lo de este equipo tiene mucho mérito. Juande Ramos y su cuerpo técnico han sabido dosificar a su plantilla para que llegue al tramo final y decisivo de la temporada a un nivel físico óptimo. En Riazor, un estadio complicado, fue capaz de remontar un resultado adverso y marcharse con un 1-2 que le mantiene en la lucha por el título. Cuatro días después de ganar la Copa de la UEFA, y con las miras puestas en la final de Copa del 23 de junio ante el Getafe, la actitud de este equipo es digna de elogio.

Juande ha imprimido a este grupo un estilo atractivo, a la par que eficaz. El amplio abanico de recursos de los que dispone, además, le ha permitido encontrar soluciones en la amplitud del banquillo. Si no está Poulsen en el centro del campo (una de las claves del éxito de esta temporada) coloca a Renato y cumple con creces. Igual que en la línea de ataque, donde el acompañante del intocable Kanouté puede variar y siempre brillar: Chevantón, Luis Fabiano o Kerzhakov han ofrecido buenas prestaciones.

Pero no hay que olvidar la gran llave del éxito: Monchi. El secretario técnico del Sevilla, que llegó con el equipo en Segunda División, ha sabido juntar las piezas necesarias para construir un equipo de primera línea. ¿Quién iba a pensar que el delantero patoso del Tottenham (Kanouté), el delantero centro del Zenit (Kerzhakov), el eterno portero suplente de Cañizares en el Valencia (Palop) o un centrocampista del Schalke 04 (Poulsen) serían ejes sobre los que giraría un equipo bicampeón de la UEFA? Esto, sin olvidar la excelente política de cantera a lo largo de este lustro (Jesús Navas, Puerta, Reyes, Sergio Ramos). Espectacular.


Real Madrid:

El caso del Real Madrid es claro: se lo cree.

El equipo de Fabio Capello ha resurgido de sus cenizas a base de garra, fe y sacrificio. Nunca falla el resultadismo del entrenador italiano. Lo ha vuelto a demostrar. Pero esta vez a base de comerse el orgullo.

Nadie le reprochó en verano que construyera el eje de su equipo a partir de Cannavaro en el centro de la zaga y del doble pivote Emerson-Diarra. Eso sí, cuando los resultados fueron nefastos, Guti le sacó a flote, Beckham (de la grada al césped) lideró al equipo, Helguera, sin dorsal a principio de temporada, salió del ostracismo, y Gago, fichado en el mercado de invierno, de talante más creativo que destructivo (el antiestilo de Capello) brindó el magistral pase a Roberto Carlos en el Nuevo Colombino para que marcara el 2-3 ante el Recreativo que puede valer una Liga. Ha tenido suerte el técnico italiano de que Van Nistelrooy haya hecho olvidar a Ronaldo.

Este Madrid rácano, miserable y gris ha revivido por los propios fallos del Barça. Cierto que en el último mes ha dado una imagen más alegre, más decente, de lo que ha sido a lo largo de toda la temporada. Pero no es menos cierto que el proyecto que ha construido Capello carece de sentido y tiene la fecha de caducidad marcada: 30 de junio. La suerte (¿del campeón?) ha salvado a los blancos en las dos últimas jornadas. Está por ver cómo pasarán el incómodo trámite ante el Deportivo en casa y su visita a La Romareda antes de cerrar la temporada en el Bernabéu con el Mallorca.

Los devaneos tácticos del italiano han mareado a un grupo al que lo único que le queda es el hambre y la necesidad. Y verse en el liderato de la clasificación (algo que ni en el mejor de los sueños) ha insuflado al equipo una autoestima que podría llevarle en volandas a la consecución de la Liga.


Barça:

Rijkaard ha tenido muchos problemas a lo largo de toda la temporada. Los principales: las lesiones de larga duración de Leo Messi y de Samuel Etoo, la mala preparación física en verano y la soberbia. Sin embargo, para mí hay otro que también ha tenido gran parte de culpa en la pérdida de (casi) todos los títulos: el déficit en el pivote defensivo.

El entrenador holandés se ha encontrado con un auténtico rompecabezas en la posición que da equilibrio al juego azulgrana. El pivote defensivo, el medio centro, ha sido una de las grandes claves del fracaso del Barça este año, el constante desequilibrio en la medular ha costado partidos, incluso títulos. Ni Edmílson, ni Motta, ni Márquez, ni Xavi, ni Iniesta, ni Deco han cumplido en una parcela en la que se debe invertir mucho dinero el próximo verano (Xabi Alonso, Cesc o Pirlo).

En todos los partidos decisivos, Rijkaard ha tenido que hacer cambios en esta posición. Le salió bien en París, en la final de la Champions, cuando cambió a Edmílson por Iniesta. Pero le falló en la Supercopa de Europa ante el Sevilla (Motta por Iniesta), en la final del Mundial de Clubes (Xavi por Motta) o en la ida de los octavos de la Champions ante el Liverool que costó la eliminatoria (Iniesta por Motta), por citar algunos ejemplos.

Es evidente que la causa de este agujero negro esta temporada tiene dos nombres: Edmílson y de Motta. Ambos han rendido por debajo del nivel que se esperaba. Y Rijkaard no ha dado con la solución.

Ahora, el Barça, cargado de moral tras el 0-6 ante el Atlético, ha recuperado el orgullo. Le convenía a este equipo un resultado así tras 15 días de penas (ante el Getafe y el Betis). El problema es que ya no depende de él mismo.

No por marcar más goles que nadie, ni por ver como el Madrid se salva sobre la campana, se despeja la pregunta del millón:

¿Será demasiado tarde?

miércoles, 16 de mayo de 2007

La força d'un sentiment

No ha podido ser. Se ha repetido la historia de 1988 en Leverkusen y el Espanyol ha caído en la tanda de penaltis. La maldición va a continuar unos años más, pero no va a pasar mucho tiempo.

Podría hacer una crónica pura y dura del partido, hablar de la expulsión de Moisés, que ha sido clave, o la capacidad de reacción del equipo tras encajar el gol de Kanouté en la prórroga. Pero no será así, para esto ya están los periódicos.



Voy a centrarme en la parte de la final que no se ha visto, la otra cara, la del doble fracaso (si puede llamarse así) de los aficionados pericos que no han podido levantar el vuelo esta mañana desde el Aeropuerto del Prat.
Haré un resumen rápido para los despistados: En concreto, 392 socios del Espanyol han sido objeto de una estafa y es que habían comprado billetes para unos aviones que han resultado ser fantasma. De hecho, a las 9 de la mañana había 584 aficionados esperando estos vuelos, no han aparecido ni en las pantallas de la Terminal A del aeropuerto del Prat y ahí ya se imaginaba lo peor. Ha resultado ser la estafa de un "broker" a la compañía aérea Travel Gallery.



Ha habido negociaciones del club blanquiazul con algunas compañías y se ha conseguido un avión para casi 200 personas, que han sido los únicos afortunados (o no) que han estado en Glasgow.
En las muchas horas de espera, el Espanyol también ha negociado para fletar un Jumbo, pero la compañía sólo aseguraba la llegada para después del partido. Así que con esta negativa se han ido al traste los sueños de muchos pericos.
Pues bien, con ellos he pasado unas seis horas compartiendo nerviosismo, informaciones dudosas y algún que otro abrazo desconsolado de quién se había levantado a las 4 de la madrugada con toda la ilusión del mundo. En eso, no hay culés, merengues o colchoneros que valgan.
Había quién, como Marcos Olmo, había ahorrado mucho para costearse el vuelo (más de 600 euros), quién había mentido en el trabajo para poder viajar a Glasgow, otros jóvenes, como Alba Vera, que querían vivir su primera experiencia como hinchas de una final europea y al saber la noticia no podían aguantar las lágrimas. Historias como las de Edu Samsó, que venía de Vilassar de Mar; o Joan Oller que todavía a estas horas no se cree que no ha estado en Escocia…


Lo peor es que no sólo han llorado los más pequeños. Se me ha roto el corazón viendo a un señor mayor que había asistido a la final de Leverkusen y ansiaba sacarse la espina en Hampden. Su vuelo ha sido un timo y se ha quedado en tierra. He sido él. Y eso es el periodismo.




Hoy me he sentido periodista, persona y hasta amigo. Los aficionados se acercaban a mi en busca de información, y tras tantas horas, ha llegado un momento en que alguno me abrazaba sollozando. Y es que te deshaces. Te pones en su piel, y te sientes uno más.


Es una sensación brutal. Y concluyo dos cosas:

1. El Espanyol tiene una de las mejores aficiones del país, sin lugar a dudas. Por el partido que viví en Montjuic contra el Werder Bremen, por lo del Aeropuerto, por el apoyo de la afición cantando "este partido lo vamos a ganar" con el 1-2, y porque con el campo nuevo, la pericada será la envidia de todos (entre ellos, el Barça). En Cornellá - el Prat se va a recuperar el espíritu de Sarriá.

2. El fútbol está y debe estar para unir, no para enfrentar.

Ánimo Espanyol y Felicidades Sevilla

martes, 15 de mayo de 2007

Firma invitada: Reacción en cadena

Cada semana que pasa es más evidente que algo no funciona en Can Barça. Y no hablo sólo de temas deportivos. ¿Final de ciclo? ¿Cansancio? ¿Desmotivación? ¿Vestuario roto? Me da igual. A los socios no nos convence ninguna de estas razones.

1.- Final de ciclo: una gran manera de tapar las responsabilidades de la secretaria técnica de un club. ¿Hay que esperar a una temporada desastrosa para detectar un final de ciclo? Radicalmente no, porque entonces cualquier persona con mínimas nociones de futbol podría ser secretario técnico. Un secretario técnico aporta valor cuando ve más allá del resto de mortales: cuando se arriesga y apuesta por un futuro talento, cuando vende a un crack justo antes de que empiece a devaluarse, cuando mejora una plantilla campeona… Ese es el verdadero reto de un secretario técnico.

2.- Cansancio: seamos serios. Puede que estén cansados, pero eso no tapa el error de quienes son responsables de la preparación física del equipo… Sólo hace falta ver partidos de la liga inglesa o del calcio. Excusas de mal pagador. El que entrena y se prepara, no sufre.


3.- Desmotivación: apaga y vámonos. Han ganado 1 Champions y 2 Ligas. ¿Ya lo tienen todo? ¿No quieren más? ¿Se sienten ya realizados? La media de edad de la plantilla es de 26 años. Se imaginan un ejecutivo, un arquitecto o un abogado de 26 años desmotivado? Por favor…

4.- Vestuario roto: aquí le llega el turno al entrenador. ¿O debería llamarle monitor? En un club como el Barcelona, el entrenador prácticamente debe centrarse en gestionar el vestuario (la parte técnica tiene menor peso - el estilo y el sistema están ya definidos- y la parte física no la lleva él -almenos en este club-). Si hay un problema interno en el vestuario, el entrenador debe ejercer la autoridad propia del cargo que ocupa. Si no lo hace, estará firmando su sentencia.

Queda claro que no hay un solo culpable de esta situación. Se trata de una reacción en cadena fruto de un cúmulo de decisiones erróneas desde distintos niveles del club.

El socio sólo pide una cosa: que lo arreglen. Y rápido.

Txus Alós
Socio 31.007